AUTOLIDERAZGO FEMENINO, PARA SALIR DEL LABERINTO DE LOS ESTEREOTIPOS

No es ningún secreto que vivimos tiempos volatilidad, incertidumbrecomplejidad y ambigüedad, lo que a menudo sintetizamos con el acrónimo V.U.C.A. De hecho, con la llegada del Covid-19, hasta podíamos atrevernos a añadir otro concepto: “unexpected”, tan sólo por hacernos eco de su inesperado impacto.

(¿Diríamos V.U.C.A.U…? Tal vez.)

Lo que sí sabemos con certeza es que ante un futuro en el que tantas cosas han cambiado, seguir impulsando lo que se conoce como “liderazgo femenino”, coloca a las mujeres en un permanente laberinto de estereotipos, aumentando la desigualdad en todos los niveles.

El salto cualitativo que hemos vivido como sociedad global durante el 2021 nos plantea el gran desafío de avanzar juntos hacia un mundo más justo y solidario, y para ello las mujeres tenemos que encontrar una salida que nos permita acercarnos a nuestras metas, y para lo que tenemos dos caminos: acercarnos a un conocimiento mayor, y autoliderándonos.

A la primera opción se llega con lo que yo llamo en el libro de “Autoliderazgo femenino”, salir por arriba. Esto es: asirnos con fuerza a aquello que durante siglos sirvió al ser humano para nutrirlo, para hacerlo mejor persona, incluso para aumentar su capacidad de reflexionar. Es decir, arte, literatura, o una filosofía de dos mil años que ayude a poner el foco en el respeto por la dignidad del ser humano como lo es el estoicismo.

Para la segunda opción, que consiste en poner el punto de arranque en nosotras mismas, en nuestro cerebro, en la “ingeniería” de nuestro cerebro social, en el ejercicio de conectar con nuestro interior, es necesario dar un espacio especial al autoconocimiento. No sólo para conectar con lo que somos, sino para hacer que nos pasen cosas buenas, y para mejorar nuestras capacidades y talentos, asumiendo así nuestra autoridad. Porque es ahí donde se construye nuestro ADN de líder, único, personal e irrepetible…

El mundo necesita hoy a millones de mujeres autoliderándose, desde muchos espacios, para hacernos nuevas preguntas, descubriendo respuestas auténticas y así impulsar nuevas acciones.

Hay más de cincuenta nuevos estilos de liderazgo que hoy conviven en nuestro interior, démonos la opción de avanzar hacia la conquista de vidas más significativas contactando con nuestra soberanía interior. Sólo así podremos despojarnos intencionalmente de modelos que provienen de espacios enquistados y resguardados durante siglos de evolución que atentan con nuestras capacidades, usando falsas interpretaciones, normas, deberes, mandatos o prohibiciones absurdas.

De hecho, la neurocientífica Cordelia Fine, ganadora del el prestigioso premio de la Royal Society, ha sido quien mejor ha demostrado (con admirada valentía), que muchas de las investigaciones que insisten en la existencia de un cerebro femenino y un liderazgo femenino son incompletas o simplemente erróneas. La mayoría parten de ideas previas basadas en observaciones poco rigurosas, repetidas y aceptadas a lo largo de la historia de la humanidad. Muchas de las cuales se han expandido a medida que la neuroimagen dio sus primeros pasos. Según la doctora Fine, demasiados “expertos” de distintas partes del mundo se afanaron en buscar diferencias biológicas entre el cerebro de hombres y mujeres, partiendo de prejuicios previos y manejando argumentaciones poco rigurosas.

Esta es una razón de peso para darnos cuenta de que haber aceptado como verdades absolutas muchas de aquellas descripciones no han hecho más que acostumbrarnos a ceder oportunidades a las que nos sentíamos llamadas.

Aprender a autoliderarnos es un ejercicio que implica ser, en primer lugar, mentoras de nuestra vida.

Nora Rodríguez

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